Muchas veces pensamos que por ser cristianos nosotros no debemos temerle a nada o que no vamos a tener miedo de ciertas cosas. Conozco personas que le tienen miedo a las arañas, a las serpientes, al viento, a la oscuridad. Diferentes tipos de miedo. Y otros que dicen que si tienes miedo es porque tienes poca fe, o quizás ni tengas fe. La verdad sobre esto es lo que vamos a descubrir en la historia de cuando Jesús calma la tempestad.
El primer punto es que Jesús les dijo que cruzaran el lago, o sea fue una orden de Cristo. Ellos asumieron su deber como discípulos, y comenzaron a cruzar. La cosa es que se levanta un viento muy fuerte y las olas también eran bastante peligrosas para las embarcaciones de la época. Y más si le sumamos que el agua para los israelitas no era algo que les gustara tanto. Le tenían miedo al agua. Imagínese estar, de noche en una barca, luchando contra las olas, y ver que prácticamente se hunde el bote, y que esta en el medio de ese gran lago. ¿Sentiría miedo o no? La verdad que no hay otra respuesta que sentir miedo. Los discípulos recurren a su maestro para que los ayude y le recriminan el hecho de que el está durmiendo en vez de ayudarlos. Entonces Jesús se levanta y dice que se calme la tormenta, reprende al viento y todo se hace de paz.
La pregunta es, ¿Está mal tener miedo? ¿Ellos deberían haber confiado más o hicieron lo correcto?
Nosotros como hijos de Dios por más confianza que tengamos en Él seguimos siendo humanos y por lo tanto el miedo es común en nosotros. Si no veamos a Adán y Eva luego de pecar, se escondieron porque tuvieron miedo, Jacob huyo de su hermano Esaú porque tuvo miedo de él, Moisés no quería ir a Egipto porque tenía miedo del Faraón y de la gran tarea que Dios le ponía enfrente. Esto es algo natural, pero lo bueno es que Dios suple nuestras flaquezas.
Si bien muchas veces pensamos que el miedo es un problema, vemos que en realidad, el miedo hace que nos demos cuenta de algo. Cuando somos chiquitos y tenemos miedo, corremos enseguida a los brazos de nuestros padres, porque en ellos nos sentimos seguros de cualquier peligro. El miedo es algo natural en el ser humano y por lo tanto hay que aprender a tratar con el. Muchas personas cuando tienen miedo lo que hacen es volverse corajudas, o más envalentonadas, creyendo que solas lo pueden vencer al problema que tienen. Muchas veces lo logran pero muchas veces no. Como cristianos el miedo es un problema que tiene solución y esa solución está en Cristo. Es a Él donde nosotros nos dirigimos cuando sentimos miedo. Nosotros creemos que Dios tiene la solución a todas las cosas que nos producen miedo. Por eso el miedo conduce y está ligado a la fe. Si no veamos la historia que estamos estudiando. Los discípulos hicieron todo lo posible para salvar el bote y tenían miedo, entonces recurrieron a lo que a ellos les daba seguridad. JESÚS. Nosotros somos muy parecidos, porque cuando nos pasan cosas en seguida intentamos solucionarlas por nuestros propios medios y no nos damos cuenta de que Dios está ahí para ayudarnos. Lo que tenemos que hacer es simplemente pedirle que nos ayude. El miedo nos conduce a tener fe a confiar en Jesús que es el único que nos da la salida.
Miedo es algo que a nadie le gusta tener, pero es una de las experiencias de la vida que nos ayudan a crecer personalmente y espiritualmente.¿ Por qué? Muy simple, porque cuando tengo miedo, acudo a Dios para pedirle ayuda y la respuesta a mi pedido es dada, así que de ese momento en mas yo entiendo que Dios me ayuda siempre. Es como que mi fe va madurando cada vez que paso algo al lado de Cristo, mi fe crece, y mi experiencia personal también, lo cual hace que yo pueda ayudar a otra persona que también está padeciendo un problema igual. Dios nos está ayudando siempre y nos toma de su mano para caminar. Dios calma las tempestades de nuestra vida, deja nuestra vida en paz. Ahora, ¿Qué es lo que tengo que hacer para lograr eso?. Simplemente creer en Él y confiar que no hay problema que no pueda solucionar. Porque así como lo dice Jeremías 32:17, así es como Dios actúa, el no tiene imposibles, nosotros debemos tener más fe en que Él puede hacer cosas grandes y librarnos de problemas grandes que nos dan miedo. Por eso hoy tenemos que comenzar a confiar más en Jesús y cada vez que tenemos miedo, no luchar solos, sino luchar tomados de la mano de Cristo.
jueves, 27 de mayo de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
Un consejo repetido
Cuando siento que estoy pasando por problemas un poco complicados, además de buscar el consejo de mis padres y amigos, me gusta leer el libro de Proverbios. Para mí este libro es especial por las enseñanzas que contiene para cada ocasión y para momento de nuestra vida. Pero esta vez que lo leí fue diferente, en la veces que lo había leído no noté algo que era según a mi criterio lo más importante del libro.
Entre el capítulo 1 y 2 me di cuenta que algo se estaba repitiendo muy a menudo, y quise averiguar si en los demás capítulos también estaban presente estos consejos. Así fue que empecé a estudiar este libro de manera distinta. En el segundo capítulo de Proverbios, en el versículo 1 y hasta el 6, encontramos el consejo que se repetirá por todo el libro. Este consejo se da en diferentes formas y con diferentes palabras pero insta a hacer el miso acto, que es este: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento a tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de YHWH, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque YHWH da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” Este consejo muy valioso está diseminado por todo el libro. Se lo encuentra casi que escondido, porque hay momentos en que le tema que se habla es otro y de repente como “perdido” allí aparece el consejo de seguir y cumplir los mandamientos de Dios para ser feliz y tener sabiduría.
A la conclusión que llego con todo esto es que si yo leo proverbios, me parecerá un libro genial y muy bueno para recibir consejos. Pero si yo no tomo esos consejos partiendo de la base de seguir los mandamientos de Dios, de nada me servirán. Estos consejos son para personas que quieren hacer la voluntad de Dios, no son simplemente dichos al azar. Y me gustaría terminar el texto con la parte de proverbios que más me impresionó. Las 7 cosas que YHWH odia. 1- Los ojos altivos. 2- La lengua mentirosa. 3- Las manos derramadoras de sangre inocente. 4- El corazón que maquina pensamientos inicuos. 5- Los pies presurosos para correr al mal. 6- El testigo falso que habla mentiras. 7- El que siembra discordia entre hermanos.
La verdad, da para pensarlo, ¿Estás haciendo algunas de esas 7 cosas que a YHWH no le gusta?
Entre el capítulo 1 y 2 me di cuenta que algo se estaba repitiendo muy a menudo, y quise averiguar si en los demás capítulos también estaban presente estos consejos. Así fue que empecé a estudiar este libro de manera distinta. En el segundo capítulo de Proverbios, en el versículo 1 y hasta el 6, encontramos el consejo que se repetirá por todo el libro. Este consejo se da en diferentes formas y con diferentes palabras pero insta a hacer el miso acto, que es este: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento a tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de YHWH, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque YHWH da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” Este consejo muy valioso está diseminado por todo el libro. Se lo encuentra casi que escondido, porque hay momentos en que le tema que se habla es otro y de repente como “perdido” allí aparece el consejo de seguir y cumplir los mandamientos de Dios para ser feliz y tener sabiduría.
A la conclusión que llego con todo esto es que si yo leo proverbios, me parecerá un libro genial y muy bueno para recibir consejos. Pero si yo no tomo esos consejos partiendo de la base de seguir los mandamientos de Dios, de nada me servirán. Estos consejos son para personas que quieren hacer la voluntad de Dios, no son simplemente dichos al azar. Y me gustaría terminar el texto con la parte de proverbios que más me impresionó. Las 7 cosas que YHWH odia. 1- Los ojos altivos. 2- La lengua mentirosa. 3- Las manos derramadoras de sangre inocente. 4- El corazón que maquina pensamientos inicuos. 5- Los pies presurosos para correr al mal. 6- El testigo falso que habla mentiras. 7- El que siembra discordia entre hermanos.
La verdad, da para pensarlo, ¿Estás haciendo algunas de esas 7 cosas que a YHWH no le gusta?
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